

La trata actúa como surtidor de una prostitución cada vez más invisible
- Esther Torrado alerta del desplazamiento de la explotación sexual hacia pisos, viviendas privadas y espacios digitales y reclama coeducación, sensibilización, más recursos para las víctimas y una legislación que actúe sobre el sistema prostitucional y penalice la demanda
- La doctora en Sociología participará en la mesa redonda La caja de herramientas de las Jornadas de Sensibilización contra la Trata con Fines de Explotación Sexual que se celebra el próximo miércoles, 23 de septiembre a las 17:00 h en la Casa de Colón
La explotación sexual está cambiando de escenario. La calle ha ido dejando paso a pisos, viviendas privadas, alojamientos vacacionales y espacios digitales en los que resulta mucho más difícil localizar a las mujeres y detectar posibles situaciones de trata. Para la doctora en Sociología Esther Torrado, esta transformación plantea uno de los principales desafíos actuales: “Estamos ante una realidad cada vez más invisible porque las mujeres ya no están en la calle, están en espacios más difíciles de detectar”.
Torrado llevará este análisis a las Jornadas de Sensibilización contra la Trata con Fines de Explotación Sexual que organiza el Programa Daniela-Oblatas bajo el lema ‘Nuevos retos’, que se celebrará los próximos 23 y 24 de septiembre en la Casa de Colón, donde participará en la mesa redonda La caja de herramientas. Un título que invita precisamente a preguntarse con qué instrumentos cuenta actualmente la sociedad para combatir la trata y la explotación sexual y, sobre todo, cuáles siguen faltando.Para la socióloga, abrir hoy esa caja obliga a comenzar por la coeducación y la sensibilización, pero también por avanzar en el conocimiento de una realidad que durante mucho tiempo ha permanecido oculta. La investigación, los datos y, especialmente, los relatos de las propias mujeres son, a su juicio, fundamentales para comprender y desmontar la industria de la explotación sexual. “Cada vez hay más estudios y una opinión pública más favorable a considerar la prostitución y la trata como una forma de violencia contra las mujeres”, sostiene Torrado, quien considera que este cambio social es fruto del trabajo desarrollado durante años por profesionales, investigadoras y el movimiento feminista, que han aportado tanto los testimonios de las mujeres como una conceptualización y datos que permiten dimensionar el fenómeno.
Sin embargo, para Torrado ese conocimiento acumulado todavía no se ha traducido suficientemente en herramientas políticas y jurídicas. Entre los principales retos señala la necesidad de que España avance hacia “una ley para abolir el sistema prostitucional que, además de contar con presupuesto y medidas específicas, contemple la penalización de la demanda”. La especialista considera especialmente llamativo que, después de años de investigación y observación de esta realidad, continúe existiendo resistencia a legislar. “Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado también demandan herramientas”, señala, antes de poner el foco sobre una cuestión que considera esencial: la demanda masculina de prostitución y la normalización social que todavía la rodea.
En este sentido, Torrado defiende que combatir la trata exige mirar también al sistema que genera la demanda. “Soy partidaria de una ley para abolir el sistema prostitucional porque la trata no es ni más ni menos que el surtidor de la prostitución. Cuando la demanda supera la disponibilidad de mujeres, entran en juego mecanismos de captación y coacción que alimentan la explotación”.
Una realidad que se desplaza y se hace menos visible
La transformación de los espacios en los que se ejerce la prostitución constituye otro de los grandes desafíos. Entidades especializadas como Daniela-Oblatas vienen advirtiendo de su desplazamiento hacia entornos privados y digitales, una realidad que complica el contacto directo con las mujeres y obliga a replantear las estrategias de detección e intervención. Torrado coincide en que los sistemas de explotación avanzan y se transforman con rapidez y considera necesario que las instituciones puedan responder a esos cambios. “El negocio crece porque no se ponen mecanismos suficientes para detenerlo”, advierte. Pero detectar a una víctima es solo el comienzo. La salida de una situación de explotación sexual requiere procesos de recuperación prolongados, especialmente cuando confluyen circunstancias como la irregularidad administrativa, la falta de recursos económicos, la maternidad o los efectos del trauma. “Una mujer que ha sido explotada sexualmente, ya sea por la fuerza de la necesidad o por la coacción, sufrirá efectos traumáticos durante toda la vida”, explica Torrado. Por ello, considera insuficiente la inversión destinada a garantizar procesos de acompañamiento capaces de mantenerse durante el tiempo que cada mujer necesite y reclama una implicación pública mucho mayor.
Cuando se le pide que reduzca toda esa ‘caja de herramientas’ a aquello que considera imprescindible para avanzar, su respuesta vuelve al terreno político y legislativo: “Una ley por la abolición de la prostitución, sin pensarlo más”.
Esther Torrado participará el miércoles 23 de septiembre en la mesa redonda ‘La caja de herramientas’, junto a la abogada Cristina Puigdengolas Carrera y Ana Lidia Fdez. Layos, dentro de unas jornadas que en esta edición ponen el foco precisamente en identificar los nuevos desafíos de la trata y la explotación sexual y en buscar herramientas para afrontarlos.